Al agua… ¡bicis!

Dicen que el gran protagonista de los meses de calor es el agua, ya sea en su versión mar o dentro de un recinto. Por eso, con la vuelta a la normalidad y al otoño, una de esas grandes pérdidas que parecen pendientes de reencuentro son precisamente las piscinas. Lo mismo sucede –parafraseando a Fernando Fernán Gómez y su magistral regalo a la cultura de este país- con las bicicletas. Quizás por eso, la solución es una mezcla de ambas vivida de manera indoor: el aquaspinning, una modalidad aeróbica que nos permitirá no sólo no echar de menos el verano sino además realizar uno de los ejercicios físicos más completos que existen.

Así que, bicicletas al agua y a empezar. En resumen, consiste en un desarrollo práctico similar al que se puede vivir en cualquier clase convencional de spinning. Sin embargo, al introducirlas en el agua, el desplegable de ventajas se desmarca de esas clases vividas dentro de una sala. La ventaja fundamental de esta modalidad es que, gracias al agua, supone mucho menos agresiva para las articulaciones que el spinning tradicional. No nos vamos a engañar: no es un ejercicio light –tengamos en cuenta que el pedaleo se hace luchando contra el agua y que implica un fuerte ejercicio cardiovascular- pero sí llevarlo a cabo en este medio permite disminuir el riesgo de lesión y la ya conocida sobrecarga de las rodillas. Es más, es uno de los ejercicios más prescritos últimamente para aquéllas personas que necesitan fortalecer el cuadriceps sin riesgos o que, incluso, han tenido lesiones de rodilla.

La intensidad del ejercicio recorta los tiempos de práctica: media hora, dicen los expertos, equivale a una de spinning tradicional. Los cálculos hablan por sí mismos: hasta 600 calorías se pueden quemar en una de estas clases acuáticas.  Son todavía pocos los clubes y gimnasios que incorporan este capricho físico que, incluso, se lleva a cabo durante los meses de calor en aguas del Mediterráneo. Pero la cosa promete ya que, además de sus beneficios físicos, se ha consagrado como un adalid de la belleza y la forma física ya que es una de las mejores disciplinas para fortalecer todo el cuadro muscular inferior –fundamentalmente el culete y las piernas, gracias al constante golpeo del agua-, ayudando a modelarlo y permitiendo, así, luchar contra la celulitis.

Di adiós a la celulitis con la cavitación

Ahora puedes quitarte la celulitis sin necesidad de una intervención quirúrgica. Gracias a la cavitación nos libraremos de esa molesta piel de naranja eliminando la grasa de los adipocitos. Se trata de un método indoloro, no invasivo y rápido.

La cavitación se trata de un método reafirmante muscular y moldeador del cuerpo que obtiene resultados visibles en poco tiempo. Las zonas donde aparece la celulitis suelen ser difíciles de tratar ya que a veces, ni con ejercicio ni con masajes, conseguimos quitárnosla de encima. Este método consigue romper estas difíciles estructuras de grasa y no tendremos que recurrir a la liposucción, ya que es un método no invasivo, con el que notaremos resultados efectivos en pocas sesiones – StrongMove Melbourne. Eso sí, debemos tener en cuenta que, al tiempo que nos aplicamos el tratamiento, debemos seguir una dieta hipocalórica y beber al menos dos litros de agua antes y después del tratamiento, ya que es a través del sistema linfático y de las vías urinarias por dónde vamos a eliminar la grasa.

A través de la emulsificación de la grasa, conseguimos que el estado de los depósitos grasos cambie, pasando de líquido a sólido, convirtiéndolos en una sustancia fácil de eliminar por la orina. A diferencia de otros métodos, la cavitación no daña la microcirculación –el transporte de los nutrientes hacia los tejidos-.

La duración del tratamiento suele estar entre los 40 y los 50 minutos, centrándose en la zona del abdomen, los glúteos y las piernas, zonas en las que suele haber más grasa localizada. Es recomendable esperar 72 horas entre sesión y sesión, para la correcta eliminación natural de la grasa. El número de sesiones recomendadas para un perfecto resultado está entre ocho y diez sesiones, pero todo depende del tipo y del grado de celulitis que tengamos.

Existen tres tipos:

Cavitación estable: tratamiento tipo.

Doble cavitación: con dos ondas de frecuencias distintas y combinadas.

Ultracavitación: incorpora ultrasonidos de frecuencia más baja.